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Ozzie es un ganso que perdió una de sus patas tras sufrir un accidente que obligó a los veterinarios a amputarle la extremidad. Tras el hecho, el animal intentó usar una de sus alas como “muleta” pero difícilmente lograba
dar algunos pasos. Por eso, Sue Burger, la dueña del ganso, una mujer de Johannesburgo (Sudáfrica), llamó a la radio local para pedir ayuda para su animalito. La respuesta de la comunidad no tardó en llegar y pronto
el ganso Ozzie tuvo una nueva pata, esta vez realizada con una impresora 3D. Al momento de colocarle la prótesis por primera vez, el animal se vió confundido, por lo que fue necesario que reciba terapia física para
poder adaptarse a su nuevo miembro.
Ozzie
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Bubbles es un perro de raza Teckel que nació sin sus patas delanteras, a quien sus familiares, Trevor Byers y Elissa Smoak, le hicieron su silla de ruedas “casera”. La pareja decidió comprar una impresora 3D y a partir
de una combinación de fibra de carbono, piezas impresas en 3D y un modelo de avión diseñaron una silla de ruedas que le permitió a su perrito caminar por primera vez. Todo, a un costo menor del que hubieran tenido que
pagar si hubieran encargado el modelo a una empresa.
Bubbles
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Cleopatra es una tortuga de Colorado, Estados Unidos, cuya vida estaba en riesgo a causa de un problema óseo, producto de haber sido alimentada durante años con una dieta basada en proteínas, cuando se trata de un animal
herbívoro. Dicho desorden alimenticio hizo que su caparazón se debilitara y le aparecieran fisuras y hendiduras, algo que, además de un intenso dolor, le provocó lesiones que podían infectarse. Fue así que, enterados
del caso, un grupo de diseñadores de la Colorado Technical University decidieron ayudar al animal y crearon una prótesis de caparazón impresa en 3D. El nuevo caparazón fue fijado con velcro por sobre el otro con el
fin de protegerlo de las lesiones, mientras el caparazón original se repare, gracias a una dieta especial.
Cleopatra
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Cassidy es un gatito que perdió las patitas traseras al nacer y sobrevivió perdido en un bosque durante algunas semanas, hasta que fue rescatado, en muy mal estado de salud, por un grupo de proteccionistas de Langley, Columbia
Británica (Canadá), llamado TinyKittens. Tras tres semanas de haber sido rescatado, los voluntarios lograron hacerle una pequeña silla de ruedas impresa en 3D para facilitar la locomoción del gatito. Si bien Cassidy
respondió favorablemente, sus cuidadores nunca dejaron de incentivarlo para que mantuviera la mayor movilidad posible en sus miembros. Fue así que con el paso de las semanas descubrieron cómo el gatito aprendió a caminar
aún sin tener sus patas traseras desarrolladas.
Cassidy